Lanzan espadas los lirios
contra una fuerza invisible
que los mueve y acaricia
en su manojo apacible

Galopa por las montañas
como potro enfurecido,
se perfuma en los rosales
y de fragancias va herido

Cuando atrevido te besa
de celos quedo rendida
-por salvarte de sus besos-
¡tambien se lleva los mios!